El caso Gullón contra Cuétara

En mundo de la industria alimentaria, la protección de las marcas registradas no es solo una cuestión legal, sino una estrategia vital para preservar la identidad y el valor de los productos. El reciente fallo de la Audiencia Provincial de Alicante, que condena a Galletas Gullón por “parasitar” una marca registrada de Cuétara, es una muestra clara de la importancia de una defensa activa y estratégica de los derechos de propiedad industrial.

¿Qué ha ocurrido con el caso Gullón contra Cuétara?

La disputa legal comenzó cuando Cuétara, propiedad del grupo Adam Foods, demandó a Gullón por el uso de un diseño en sus envases de galletas Choco Cereales, que imitaba el aspecto visual de los envases de Choco Flakes, una marca registrada por Cuétara desde 2017. Ambas empresas presentaron recursos tras la sentencia de primera instancia, pero fue la sección octava de la Audiencia Provincial de Alicante, actuando como Tribunal de Marcas de la Unión Europea, la que resolvió el conflicto.

El tribunal reconoció que los signos figurativos empleados por Gullón eran demasiado similares a los registrados por Cuétara y que esa similitud generaba un vínculo visual y conceptual entre ambas marcas. A pesar de ciertas diferencias gráficas, los elementos esenciales (una galleta en primer plano, un cuenco de leche y personajes infantiles como elementos de atracción visual) eran tan semejantes que podían inducir a confusión en el consumidor.

El concepto de “parasitar” una marca

Uno de los aspectos más interesantes del fallo es el uso del término “parasitar” para describir la conducta de Gullón. Esta expresión hace referencia al aprovechamiento indebido del prestigio ajeno, es decir, cuando una empresa se beneficia del reconocimiento y notoriedad de una marca consolidada para impulsar sus propios productos, sin haber realizado la inversión en posicionamiento, marketing o calidad que dicha marca representa.

Según la Audiencia, Gullón intentó captar al consumidor habitual de Cuétara a través del uso de envases visualmente similares, sin justa causa. El tribunal dejó claro que, aunque no se tratase de un caso de renombre extraordinario, las marcas de Cuétara sí contaban con una presencia constante en el mercado desde hace más de 20 años, lo cual es más que suficiente para activar la protección ampliada que concede el estatus de marca renombrada.

¿Qué consecuencias legales tiene esta infracción marcaria?

El fallo condena a Gullón a:

  • Cesar y abstenerse de utilizar los envases infractores en la comercialización de sus galletas Choco Cereales.

  • Retirar del mercado y destruir todos los productos que lleven el signo infractor.

  • Indemnizar a Cuétara por los daños y perjuicios derivados de la infracción marcaria.

Este tipo de resoluciones subraya cómo la protección de una marca no se limita a impedir copias exactas, sino también a combatir aquellos usos que, aunque visualmente distintos, generan una asociación indebida en el público.

Lecciones que deja el caso Gullón contra Cuétara

Registrar no es suficiente: No basta con registrar una marca; es crucial vigilar su uso en el mercado y actuar ante cualquier infracción.

  1. La notoriedad sí protege: Una marca con trayectoria, incluso sin un reconocimiento masivo, puede acogerse a una protección reforzada.

  2. El diseño importa: Los elementos figurativos y el contexto visual son tan relevantes como el nombre al evaluar una infracción marcaria.

  3. El daño reputacional también cuenta: No solo se trata de pérdida de ventas, sino de evitar que otras marcas se asocien con la propia por error o confusión.

Conclusión

El caso Gullón contra Cuétara pone de manifiesto la importancia de una gestión profesional de la propiedad industrial y de una vigilancia activa en mercados donde la competencia busca constantemente diferenciarse… o parecerse. La infracción marcaria no siempre se manifiesta en plagios literales: en muchos casos, como este, basta con una estrategia visual sutilmente inspirada en el éxito ajeno para desencadenar acciones legales de alto impacto.

En un entorno en el que la imagen de marca puede ser decisiva para la elección del consumidor, la protección de los activos intangibles es una inversión, no un gasto. Consultar con expertos en registro y defensa de marcas puede evitar problemas y preservar el valor a largo plazo de lo más importante: la identidad de tu empresa.